15/10/26



Ingeniero de OpenAI: espionaje corporativo sacude Silicon Valley
Un ingeniero de OpenAI desató una tormenta por presunto espionaje corporativo tras ser capturado por agentes del FBI, acusado de sembrar un micrófono oculto en una sala de juntas ejecutivas de la firma creadora de ChatGPT.

Abdulrahman Alfozan, ciudadano saudí de 35 años, fue puesto bajo arresto federal cuando ya había comprado un boleto de avión de ida a Arabia Saudita. El caso dio un giro de película geopolítica al confirmarse que el exempleado figura como socio en Raed Ventures, un fondo de capital de riesgo saudí donde comparte directorio con el príncipe Khalid bin Bader Al Saud, miembro directo de la familia real.

Cualquiera pensaría que el robo de secretos tecnológicos en la meca de la inteligencia artificial requería ataques cibernéticos de otro planeta. La realidad fue bastante más torpe.

El micrófono envuelto en papel higiénico

El 30 de septiembre, la seguridad interna de OpenAI localizó un transmisor USB pegado detrás de un televisor en una sala reservada para reuniones de más alto nivel de confidencialidad. El artefacto estaba envuelto de forma burda en papel higiénico para amortiguar las vibraciones.

La reconstrucción de los hechos, difundida por Gizmodo, expone un rastro de descuidos que facilitó el trabajo de los federales. Cámaras de vigilancia captaron a Alfozan merodeando por la oficina ejecutiva y asomándose detrás de la pantalla. Utilizó herramientas internas de la compañía para extraer calendarios de reuniones privadas a las que no tenía autorización para acceder.

Por si fuera poco, dejó olvidada en las instalaciones una mochila con su billetera, su identificación personal y un segundo dispositivo de grabación idéntico al encontrado en la pared.

Pudimos constatar en los expedientes judiciales que los investigadores también rastrearon una cuenta de chatbot asociada a su esposa, en la que ingresaron preguntas sobre cómo fabricar micrófonos de grabación continua, encriptar tarjetas de memoria y transmitir audio de forma remota.

El propio modelo que ayudaba a programar terminó entregando pistas en su contra.

La conexión con el fondo de Riad

Alfozan combinaba su trabajo técnico en San Francisco con su rol de socio inversor en Raed Ventures.

Aunque los fiscales federales no han acusado a la firma de financiamiento ni al príncipe saudí de ordenar la operación de espionaje, exoficiales de inteligencia estadounidenses advierten que el fondo opera prácticamente como un brazo del Estado. El apetito de las monarquías del Golfo por liderar la carrera de la inteligencia artificial generativa multiplicó el valor de cualquier dato confidencial sobre modelos avanzados y acuerdos de infraestructura.

OpenAI aseguró que coordinó con el FBI para restringir gradualmente el acceso del empleado antes de despedirlo de forma fulminante el 9 de octubre, día de su detención.

La empresa descartó que Alfozan lograra sustraer pesos de los modelos, código fuente o información privada de los usuarios.

La pena federal que enfrentará en San Francisco

El ingeniero se presentó ante un tribunal del Distrito Norte de California para responder por cargos de interceptación ilegal de comunicaciones. Si el jurado lo declara culpable, enfrenta una condena de hasta cinco años de prisión federal, una multa de US$250,000 y tres años de libertad vigilada.

El Departamento de Justicia mantiene en reserva si presentará cargos adicionales por espionaje económico a favor de intereses extranjeros, una acusación que elevaría drásticamente la pena de prisión. https://tecnologiageek.com/?p=105076

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