

Un segundo desaparece del reloj mundial. Representantes de 69 países votaron el 15 de octubre en Versalles, Francia, para abolir el segundo intercalar y permitir que la hora oficial se separe de la rotación de la Tierra hasta por una hora completa antes de cualquier corrección: nace así la hora intercalar, un ajuste que nadie vivo tendrá que aplicar.
La decisión la tomó la Conferencia General de Pesas y Medidas, el órgano que gobierna los patrones mundiales de medida, y entra en vigor el 20 de mayo de 2027. Desde esa fecha, el Tiempo Universal Coordinado, conocido por sus siglas UTC, correrá de forma continua, sin los saltos de un segundo que se agregaban cada cierto tiempo para mantenerlo pegado al giro del planeta.
Durante casi toda la historia, la hora se leyó en el cielo: la posición aparente del Sol marcaba el mediodía. Ese ritmo depende de la rotación terrestre, que no es regular. El planeta se frena, se acelera y tiembla con terremotos, mareas y movimientos de su interior. En 1967 los físicos cambiaron la referencia y definieron el segundo desde la vibración del átomo de cesio-133, la base de los relojes atómicos y del UTC moderno.
Por qué un segundo desordenaba computadoras enteras
El segundo intercalar nació en 1972 para reconciliar ambos relojes. Cada vez que la diferencia entre el tiempo atómico y el tiempo astronómico, llamado UT1, se acercaba a un segundo, los guardianes del tiempo insertaban un segundo extra al cierre de un día señalado. Desde entonces se agregaron 27 segundos intercalares. Cada salto obligaba a todos los sistemas del planeta a ejecutar el mismo ajuste en el mismo instante.
Ese salto parece mínimo en un reloj de pared. En una red es otra historia. New Scientist reportó que segundos intercalares anteriores tumbaron sitios web y trastornaron sistemas de reservas de aerolíneas, y citó a Setnam Shemar, del Laboratorio Nacional de Física del Reino Unido, quien advirtió del riesgo para redes de telefonía móvil y redes eléctricas si un ajuste salía mal. Bolsas de valores, telecomunicaciones y el sistema de posicionamiento global, GPS por sus siglas en inglés, trabajan con marcas de tiempo exactas: un segundo insertado a destiempo puede desordenar registros completos.
El empujón final llegó desde el propio planeta. La rotación terrestre se aceleró un poco en años recientes y abrió una posibilidad incómoda: el primer segundo intercalar negativo de la historia, un segundo que habría que restar en lugar de sumar. Noël Dimarcq, presidente del comité de tiempo y frecuencia de la Oficina Internacional de Pesas y Medidas, planteó que las consecuencias prácticas de un salto hacia atrás resultan difíciles de predecir. Treinta años de debate se cerraron con esa advertencia.
Qué cambia el 20 de mayo de 2027 para celulares y redes
Con la hora intercalar, la tolerancia crece de menos de un segundo a 3.600 segundos. El UTC podrá alejarse del tiempo astronómico durante siglos antes de pedir una corrección, y esa corrección sería de una hora completa. Nature publicó las palabras de Dimarcq, quien presentó la resolución en la reunión: la escala internacional de referencia queda continua para los próximos milenios. Georgette Macdonald, directora del centro de metrología del Consejo Nacional de Investigación de Canadá, afirmó que la decisión asegura la continuidad y la pertinencia del UTC por siglos.
Para quien mira la hora en el celular, el cambio es invisible. Ningún reloj amanecerá con una hora extra el 20 de mayo de 2027, ni hará falta ajustar el teléfono, la computadora o el reloj de la cocina. El efecto llegará por dentro: los centros de datos y las redes que sincronizan millones de operaciones por segundo dejan de prepararse para un salto que exigía parches, simulacros y guardias nocturnas en empresas de medio mundo.
La separación entre la hora oficial y el Sol crecerá despacio, casi nada: fracciones de segundo por año. Emily Akkermans, curadora de tiempo del Real Observatorio de Greenwich, en Londres, lo comparó con vivir en horario de verano de forma permanente, pero dentro de cientos o miles de años. Shemar precisó que faltan muchos cientos, quizá miles de años, para necesitar la primera hora intercalar, y que los físicos seguirán midiendo la rotación terrestre con exactitud para la astronomía y la navegación celeste.
El voto también adelanta un plan anterior. En 2022 los países miembros habían acordado jubilar el segundo intercalar hacia 2035; la resolución aprobada en Versalles mueve el corte a 2027 y cierra el tema por mayoría, sin unanimidad, tras una discusión que llevaba tres décadas entre laboratorios, gobiernos y empresas de tecnología.
Un segundo nuevo y una hora pensada para la Luna
La misma reunión dejó dos encargos de largo plazo. Los relojes ópticos ya superan en precisión al reloj de cesio que sostiene la definición vigente del segundo, y la Oficina pidió propuestas formales para redefinirlo. También pidió a las agencias internacionales empezar a estudiar una referencia de tiempo universal para la Luna, un patrón común que las futuras misiones lunares necesitarán para navegar y comunicarse sin depender de relojes terrestres que allá arriba pierden sentido.
El conteo final queda corto y raro: 27 segundos agregados desde 1972, cero por agregar desde 2027. La próxima corrección del reloj mundial, si alguien decide aplicarla algún día, será de una hora entera y la firmará una generación que todavía no nació.
Fuente: Nature
Foto: Nature https://tecnologiageek.com/segundo-intercalar-hora-intercalar/





