

Ventas de smartphones se desplomaron por la crisis de memoria y dejaron el peor trimestre registrado para el sector: 255,3 millones de unidades enviadas entre julio y septiembre de 2026, un 22 % menos que en el mismo periodo de 2025. IDC, firma de análisis de mercado con sede en Boston, publicó los datos preliminares el 14 de octubre. La causa apunta directo a los centros de datos de inteligencia artificial, que absorben buena parte de la producción mundial de chips de memoria.
El dato duele por su tamaño. Un año atrás los envíos sumaron 327,3 millones de unidades en ese mismo trimestre. La diferencia equivale a 72 millones de teléfonos que dejaron de salir de las fábricas en doce meses. Nabila Popal, directora sénior de investigación de dispositivos mundiales en IDC, advirtió que el mercado todavía no toca fondo. La memoria, ese componente que guarda datos y permite abrir aplicaciones sin trabar el equipo, subió cerca de 350 % en un año y el precio sigue escalando.
Los centros de datos se quedan con la memoria y el teléfono barato paga
Cada servidor de inteligencia artificial (IA) necesita memoria de alto ancho de banda, conocida por las siglas HBM (High Bandwidth Memory), y los fabricantes de chips priorizan esas líneas porque dejan márgenes mayores. El teléfono compite por el resto. Un equipo de gama de entrada trabaja con márgenes finísimos: si la memoria y el almacenamiento suben de precio, el modelo deja de ser rentable o sale a la venta más caro; un aumento de US$20 en Estados Unidos puede matar esa compra.
IDC informó que la subida de precios empezó a frenar su ritmo, con un aumento secuencial de un dígito bajo durante el trimestre frente a saltos de 50 % a 100 % en trimestres anteriores. El alivio es relativo. Otros componentes mantienen costos altos y las marcas ya asumen un cambio de estructura que no se revierte en meses. Popal resumió la lectura: quien adapte productos y precios a costos mayores saldrá mejor parado.
El efecto llega al bolsillo por una vía silenciosa. Francisco Jeronimo, vicepresidente de dispositivos mundiales en IDC, explicó que la presión pasó de las marcas a los compradores. Con precios más altos en tienda, mucha gente estira la vida de su teléfono actual y retrasa el cambio. En América Latina ese gesto se nota rápido: el equipo se repara, se le cambia la batería y aguanta otro año, mientras la venta nueva se enfría en las vitrinas.
Samsung y Apple resisten; Xiaomi, OPPO y vivo caen con fuerza
La tabla del trimestre separa a dos grupos con una nitidez rara. Samsung envió 57,8 millones de unidades y quedó con 22,6 % del mercado, una baja de 5,8 %. Apple despachó 57,3 millones, con 22,4 % de cuota y una caída de 4,0 %, la menor del grupo principal. Entre ambas marcas median apenas 500.000 unidades. Ese pulso se calienta con lanzamientos como el primer iPhone plegable de Apple, pensado para defender el segmento premium, donde el margen absorbe mejor el golpe de los componentes.
El resto del grupo principal perdió entre cinco y ocho veces más terreno. Xiaomi colocó 30,7 millones de unidades, un desplome de 29,2 %. OPPO envió 25,6 millones y retrocedió 34,5 %, la caída más dura de las cinco marcas líderes. vivo sumó 19,1 millones, con una baja de 31,5 %. El bloque de marcas restantes reunió 64,8 millones de unidades y cayó 32,5 %, un dato que retrata el castigo sobre fabricantes pequeños, con menos poder para asegurar suministro de memoria a buen precio.
Jeronimo puso el dedo en el punto débil de las marcas chinas: su exposición a los teléfonos de gama baja. Ese peso las obliga a escoger entre proteger el margen o defender el volumen de ventas, justo cuando la demanda se debilita. Samsung y Apple juegan otro partido: escala de compra, contratos firmados con anticipación y una mezcla cargada hacia la gama alta les permiten ganar cuota en un mercado que se achica.
Precios en Navidad y una recuperación que se mueve a 2028
Kiranjeet Kaur, directora asociada de investigación en IDC, dejó una recomendación práctica para quien no puede esperar: el trimestre de fiestas, con sus promociones y descuentos, puede ofrecer el mejor precio disponible en un buen rato. Esperar a que los teléfonos bajen por sí solos luce poco realista con la crisis de memoria en estos niveles. IDC espera un mercado contenido durante 2027 y mueve una posible recuperación a 2028, como fecha más temprana.
Un riesgo extra ronda los almacenes. Algunas marcas subieron sus planes de producción ante el temor de un suministro más apretado el año entrante. Si la demanda sigue floja, ese inventario se acumula camino a 2027 y presiona los números del sector. Para el comprador hispano la traducción es directa: menos modelos baratos, configuraciones con menos memoria al mismo precio y ofertas concentradas en fechas puntuales, como el Viernes Negro, en lugar de rebajas repartidas todo el año.
Las ventas de smartphones cargan así con una paradoja incómoda: la industria que vende el aparato donde millones usan la IA a diario pierde unidades porque esa misma IA se queda con sus chips. El trimestre de fiestas dirá si las promociones mueven la aguja o si el ajuste todavía tiene camino por recorrer.
Fuente: IDC https://tecnologiageek.com/ventas-de-smartphones-crisis-de-memoria/





